Seis meses de la guerra con Irán. Los pronósticos no se cumplen, la realidad es más áspera. Se ha gastado una enorme cantidad de material estadounidense sin alcanzar el objetivo político de deponer al gobierno de los ayatolás. Las perdidas para EEUU son demasiado costosas desde el comienzo y empieza a correr cierto terror en aliados que ven como su seguridad también está en entredicho.
Los flujos de energía desde la región del Golfo Pérsico siguen restringidos, y los precios del crudo Brent fluctúan entre 85 y 90 dólares por barril. Los ataques de Irán, han devastado las bases estadounidenses en Oriente Medio, lo que ha provocado que el ejército estadounidense dude en utilizarlas.
Para los aliados el asunto va peor, un ejemplo; las exportaciones de gas natural de Qatar han caído un 96 por ciento desde el inicio de la guerra.
No existe ahora una estrategia diferente, Bloqueo a Irán, cierre de Ormuz, apertura después para forzar presión a las sanciones. La desconfianza de todo y por todos es comprensible, han pasado casi 50 años que se sanciona a Irán con distinta intensidad y, si bien se ha perjudicado su economía, el resultado no es efectivo para lograr los resultados políticos deseados.
Medios económicos de occidente, informan que, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que las naciones que no cooperen con el aislamiento de Irán estarán excluidas del sistema del dólar. Las consecuencias son inesperadas. ¿podrá funcionar?, la exclusión de Rusia del sistema SWIFT en 2022, supuestamente iba a doblegar al oso en un mes o menos, pero aquí seguimos años después.
Pakistán, el mediador entre Washington y Teherán, ha declarado que no cooperará con las nuevas sanciones estadounidenses.
La intensificación de la guerra económica contra Irán podrá generar cambios no deseados por la Casa Blanca. Se escucha que la administración Trump en una concesión a la realidad política, está posponiendo nuevas acciones militares hasta después de las elecciones de mitad de mandato.
Pero de igual manera si la economía iraní se hace insostenible y disfuncional, es plausible que su gobierno tome la iniciativa y comience a atacar nuevamente los intereses estadounidenses y aliados en la región, incluida la infraestructura energética.
El presidente Donald Trump declaró que no tiene prisa por llegar a un acuerdo con Irán, y su oficina de comunicaciones promocionó la «Operación Marginado Económico» y asegura, «no se están llevando a cabo negociaciones». Funcionarios de Pakistán y Qatar visitaron Teherán y parece improbable reiniciar la diplomacia. Existe poco interés por parte de EEUU e Irán, se desea por parte de Washington volver al statu quo anterior en el Estrecho de Ormuz y lograr algún tipo de acuerdo nuclear. Irán quiere conservar la eficaz arma para presionar a los estadounidenses: el control de Ormuz.
Nos hemos acostumbrado a conflictos y guerras cada vez más largos, a más poderosas armas que nos aproximan a un momento nuclear mientras las economías colapsan y la diplomacia se ha quedado sin lugar.




