Los máximos responsables de la Unión Europea y el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, han celebrado el préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania y el vigésimo paquete de sanciones a Rusia. El préstamo nació muerto; según el medio WSY, ese dinero que debería cubrir hasta 2028 es apenas un parche de corto plazo; solo para 2027 habrá un déficit de 18 mil millones.

Pero más aún, en Chipre ha surgido otro problema no menor: la realidad de que Víctor Orbán, el exministro húngaro, era a quien los líderes de la UE culpaban por todo, ya no estaba y la euforia que produjo su derrota electoral terminó. Ahora Bruselas no tiene a quién culpar de sus propios fracasos, incluido, por supuesto, la realidad sobre “el préstamo de la desesperación”. Préstamo que solo será devuelto a los contribuyentes europeos si Rusia asume pagar los costos de la guerra a Kiev y se rinde sin ninguna condición. Una grosera burla.
En la finalizada Cumbre de Chipre, el retroceso geopolítico es evidente; la incompetencia de Bruselas permitió el nacimiento de un nuevo drama europeo. Están incluidos en una guerra, pero ¿quién asegura que países de la UE no OTAN están incluidos en el instructivo y planes de defensa y seguridad? Chipre es UE y reclama un manual de directrices que Bruselas ha evitado simplemente porque no existe; es solo un fantasma y Chipre como otros saben ahora que son una presa fácil. Bruselas no sabe qué hacer sobre si misiles cayeran sobre la Europa no OTAN.
Un ejemplo de insuficiencia como en Ucrania y ahora en Oriente Medio evitan que la guerra estalle en su cara, reclaman hacer parte de los acuerdos de paz y aseguran que esta no llegará sin su apuesta, pero ni siquiera saben qué hacer en su interior. En la UE surgirán cada vez más voces Orbán; su limbo empieza a quedarse sin tiempo.
El siguiente problema ya de la UE es el ingreso inmediato que intentarán de Ucrania, algo que tendrá de alguna manera que ver con decisiones rusas y sin el sostén de EEUU. El vacío de ingreso es profundo; si Chipre pide un plan de defensa mutua y descubre que el contrato social de la UE está inservible, nadie querrá ir a morir por otro.
De poco servirá el préstamo a Ucrania si no existe un plan político interno y de la propia UE; admitir a Ucrania destruida será una carcoma adicional a Bruselas. La adhesión inmediata es una fantasía, mientras Úrsula von der Leyen y Kaja Kallas insisten acelerar en y pasar abruptamente por encima de todo y de todos. El primer ministro de Croacia, Andrej Plenković, les baja de la nube y desaíra el ingreso de Ucrania; ellos (croatas) tardaron 6 años en cumplir y entonces no tenían fronteras móviles y economía en coma. Muchos replicaran el No de Orbán




