JAMA Pediatrics ha comunicado resultados de su investigación ¿Qué consecuencias para la salud están asociadas con la adquisición de un teléfono inteligente a los 13 años, y cómo se relacionan estas consecuencias con la intensidad del uso del teléfono inteligente entre los adolescentes que adquieren uno?
La adquisición y el uso de teléfonos inteligentes antes de los 13 años es común y se ha relacionado con consecuencias negativas para la salud. Si bien a menudo se recomienda retrasar su adquisición hasta después de los 13 años, la evidencia que respalda esta recomendación es limitada.
Hoy es común entregar un móvil por diferentes motivos a los infantes que incluso antes de su primer año de vida ya tiene aceptaciones comportamentales al escuchar, ver y/o manipular un teléfono móvil.
Un mayor uso general del teléfono inteligente se asoció con depresión, obesidad y falta de sueño. Las intervenciones conductuales, como limitar el tiempo de uso de los teléfonos inteligentes y colocarlos fuera del dormitorio, pueden mitigar los riesgos que el uso de teléfonos inteligentes representa para la salud de los adolescentes.
El Estudio de Desarrollo Cognitivo del Cerebro Adolescente, los participantes elegibles fueron aquellos que no tenían un teléfono inteligente al momento de la evaluación a los 13 años. Los análisis se realizaron entre noviembre de 2025 y abril de 2026.
Concluyen los resultados que la simple adquisición de un teléfono inteligente a los 13 años no se asoció con la depresión ni con la obesidad, pero sí con la falta de sueño a los 14 años. Sin embargo, la cantidad de uso del teléfono inteligente se asoció con una mayor probabilidad de presentar los tres resultados. Las intervenciones conductuales, como limitar el tiempo de uso del teléfono inteligente y mantenerlo fuera de las habitaciones por la noche, podrían proteger a los adolescentes de posibles consecuencias adversas para la salud. Los hallazgos ofrecen información útil para orientar a los cuidadores sobre el uso de teléfonos inteligentes por parte de los adolescentes e informar las políticas destinadas a proteger a los jóvenes, como retrasar la adquisición de teléfonos inteligentes hasta los 13 años.
Varios países legislan sobre el uso de los móviles a temprana edad, los casos en los que se limitan los accesos a equipos y redes a determinada edad así como las recomendaciones de uso que no excedan ni afecten horarios de socialización, educación, alimentación y descanso.




