Mientras EEUU ha luchado por lograr sus cuatro objetivos contra Irán; cambio de régimen, desmantelar misiles balísticos de largo alcance, eliminar el enriquecimiento nuclear y detener el apoyo de Teherán a grupos afines, la administración Trump insiste en teorías, sobre cómo alcanzar esos objetivos.
Washington insiste en una victoria económica ahora con la Operación Marginado Económico, más sanciones que por décadas ha golpeado la economía iraní.
Pero el resultado fallido de efectividad ahora, se retoma una antigua estrategia de ataques cinéticos que tampoco han logrado sus objetivos.
Ante la perspectiva de una derrota autoinfligida, EEUU ha propuesto ahora dos nuevos caminos a seguir.
El medio Wall Street Journal, expresó el primero; extender y formalizar la actual serie de ataques intermitentes una estrategia de uso periódico de fuerza desproporcionada, como hizo Israel en Gaza antes de lanzar su campaña a gran escala, aparentemente interminable, tras los ataques del 7 de octubre de 2023. El Pentágono debe extender tropas hasta 2027.
La segunda posibilidad es que EEUU declare la victoria y se retire. El medio citado informa que Trump apoya esta idea. Y son muchos los que apoyan esta idea, el director del Centro Nacional Antiterrorista, quien dimitió en protesta por la guerra contra Irán y que ha defendido en la red X que EEUU debería “reestablecer los términos del acuerdo, retirando nuestras tropas y barcos de la región”.
Sin embargo, existen sanciones que, para lograr resultados políticos, junto con las demandas actuales de Irán, hace poco viable la estrategia y se logre reabrir el Ormuz evitando consecuencias económicas que la influencia de Irán sobre esta vía marítima tendrá en la economía mundial.
Las sanciones no funcionan según expertos analistas y reconocen que la «verdadera crisis económica» dados los resultados políticos obtenidos fueron «mucho menores de lo que nos gustaría».
El fracaso de las sanciones a Rusia debería reorientar la estrategia en Irán en post de los intereses de EEUU y la misma OTAN. Las sanciones crean fuertes incentivos para no ceder entre los demandados y, a veces, incluso se benefician de un mayor apoyo político interno, ya que ahora pueden culpar con credibilidad de sus problemas económicos a una potencia imperial extranjera.
La apertura del Estrecho de Ormuz no se dará por la presión económica que se ejerza, llegará por la exigencia del levantamiento de las sanciones.
Pero la razón principal para no retirarse y declarar la victoria, es que la apertura del estrecho está condicionada por Irán a la libertad de navegación en la vía marítima a que EEUU, algo que como entendemos no se dará.
«El arte de la negociación» no ha funcionado en Ucrania, Gaza y ahora Irán la diplomacia es incapaz de cerrar acuerdos.
Ahora el “punto muerto” está sobre el terreno, EEUU no tiene la formula mientras los líderes del Golfo saben que pasarán, la utopía de volver a nuestro mundo de 2020 es real. Nada parece suficiente.




