Un contra ataque para frenar la perdida de audiencias y sostener las que aún están. La confianza en los medios tradicionales está en mínimos. Espectadores, oyentes y lectores se refugian cada vez más en burbujas informativas que entretienen, estimulan y reafirman, la independencia y condición profesional de comunicar antes que informar y educar. El libre mercado de libre información que ofrece más opciones a mejores consumidores.
La real determinación de estar bien informado y mejor aún comunicado a menudo significa que la capacidad de vivir en un mundo de fantasía creado por nosotros mismos y sostenido por una dieta mediática cuidadosamente cultivada que rara vez perturba debe neutralizar nuestros prejuicios políticos preexistentes.
Bari Weiss, la periodista del Journal y el Times, ahora dirige CNN y está a punto de llevar el imperio mediático a la inclusión de su control editorial, una postura que la pone en las puertas de la gloria, pero a un paso del olvido. En el programa 60 minutos de CBS News generó un enfrentamiento que la obliga a mantener cautela y disimular su posición de choque.
En la polémica por las pretensiones de la mujer y sus empleadores, entran en juego los valores subjetivos. Algunos consideran que ella intenta neutralizar con su cobertura rigurosa la imagen de una administración que dicen otros, es corrupta e impopular como la de MAGA y sus serviles amigos. Para otros, intenta restaurar un mínimo de imparcialidad y equilibrio en unos medios tradicionales que han abandonado dichos valores.
En 60 Minutes, las partes fueron vistas como caricaturas. En un programa anticuado y obsoleto pero venerable. La percepción generalizada de parcialidad en los medios es uno de los múltiples desafíos al que se enfrentan las redacciones de todo el país. La limitación de audiencias provocadas por asistencia preferencial a una facción política es un modelo suicida. Recuperar audiencias perdidas por décadas sin alienar a la que queda no es una tarea fácil.
Weiss lanzó The Free Press con éxito gracias al ejército de súbditos periodistas que tenía a su disposición. En CBS, hay una falta de consenso sobre la misión y muchos empleados de alto perfil que se consideran objetores de conciencia, ya zarparon.
Una renovación en medios tradicionales urge y quizás la mejor opción sea estar en otros medios. Que algo sea difícil no significa que no valga la pena hacerlo o que sea imposible.




