Cuando se manifiesta algo que nos sorprende, preguntamos: ¿Qué están diciendo? Y si hacemos esta pregunta, es porque deseamos conocer la verdad más profunda que se oculta tras una declaración aparente: buscamos entender su mensaje real. Hoy las redes sociales están llenas de calificativos despectivos hacia Gustavo Petro como presidente, una consecuencia de sus propias acciones y declaraciones.
Dicen que las ideas del pensamiento confuso expuesto y escrito por Petro provocaron reacciones a favor y en contra; se creó un vergonzoso y grotesco entorno a su persona, su familia y su cuatrienio presidencial que deja una inquietante y dolorosa marca en la sociedad colombiana. “El respeto ha desaparecido”.
La confusión de libertades y derechos provocó rechazos y reclamaciones; la percepción general en Colombia hoy, es que las normas e imaginarios que construyen convivencia, fueron constreñidos bajo el pretexto de mejores condiciones de vida para los menos favorecidos.
Cualquier persona puede opinar en libertad y derecho, sin embargo, la respetabilidad de cualquier derecho está en su contenido. Petro en derecho cambió su narrativa popular por una casi siempre incomprensible arrogancia ideológica y una predisposición a descalificar la crítica, menospreció a compañeros y colaboradores; sus palabras vagas nunca dejaron de ofender, sin aclaraciones, atrapado en el caos de su mente colérica, actuó de manera burlona, condicionó con prepotencia, humilló hasta el miedo del cual él mismo es víctima por su profundo resentimiento hacia las élites.
¿Cuáles? y ¿quiénes?… se dice que todos, se incluyen políticos y empresarios, camaradas grises, compañeros de guerrilla y hasta dicen de sus indelebles “molinos de viento”. En este contexto, Petro liberó su “Super Yo”, sus abusos aplastaron incluso su propio “Yo”; incapaz de controlar y asumir su rol como jefe de Estado. Por sus contradicciones generó una sensación de improvisación y fue atendido por opositores y seguidores en múltiples escenarios al nivel que él mismo estableció; lamentablemente, esa situación recayó cruelmente sobre él y su desajustada familia.
Todos dicen, pero pocos demuestran. Petro descendió al abismo de la superficialidad junto a sus posturas descompuestas y burdas hacia hombres y mujeres. En su constante comportamiento mitómano y misógino, complacido en excesos, dicen de alcohol, tusi (cocaína rosa) y mujeres jóvenes. Lo dicen porque lo vimos millones en condiciones deplorables.
Se dice de Petro, que su rebeldía mal orientada afectó la ideología progresista. Se dijo 50 meses atrás que era el momento del cambio, pero se coinciden en que él no era el hombre. Las acciones de reconocimiento y solvencia para comunidades entonces invisibles, se soportó en afectaciones a la clase media y pequeños empresarios, si bien la reducción de los niveles de pobreza estima el mismo Petro alcanzó los 4 millones de personas, no es menos cierto que más de 8 millones de personas vieron caer sus ingresos.
Dicen que la inseguridad creció en el país de manera exponencial, bandas criminales camufladas en grupos de resistencia y oposición con integrantes subsidiados generaron un caos social de desconocimiento y violación de normas. Las autoridades prohibidas para actuar quedaron a merced de miles de delincuentes. También dicen que grupos de terrorismo y narcotráfico infiltraron las fuerzas militares, restringidas en su actuar y en casos relevadas por criminales para la protección de cultivos de coca que sostienen al país como el primer productor de cocaína.
Dicen que esta estas situaciones provocaron una estampida en el Pacto Histórico perdió su pueblo, pero ganó en burocracia. La izquierda de Petro desconectó con la ciudadanía, confundió y cambió su responsabilidad por privilegios. La esperanza de sus convencidos seguidores se diluyó cuando las prácticas políticas se fueron pareciendo a lo que por años se criticó. Una desastrosa confusión de un proceso impulsado por los cambios generacionales, digitales y una revalorización de políticas culturales e históricas en una democracia de mayor participación que dicen Petro desdibujó.
Insisten en decir los propios allegados a Gustavo Petro, que él no era el hombre adecuado; su pasado tempestuoso y su real condición humana generada por la responsabilidad en su crianza por parte de su mamá y su familia -según su propio pensamiento- lo condenan al pronto olvido por sus posturas indelebles de amenazas y violencia.
Se dice que, pase lo que pase, ya fue; continuará este país sin Petro, el culpable de un equívoco proceso de transformación política de la izquierda desde un gobierno que confundió la gestión institucional con un cambio total del sistema, una radical práctica sin moderación que trasformó entidades públicas en fortines clientelistas.
Dicen que nadie sabe con certeza quién está diciendo la verdad, por relativa que se considere, pero es seguro que Petro no. Sabemos que Petro escribe desde la imaginación de sus asesores; sus palabras escritas no coinciden con sus palabras habladas; la falta de concordancia sugiere un estado mental de miseria moral.
Immanuel Kant afirmaba que lo que distingue al ser humano de los animales es el habla, entendida como la capacidad de comunicarnos la verdad entre nosotros. Por eso no aceptaba ningún tipo de mentira, ni siquiera la “piadosa”, porque, al desnaturalizar el habla como medio para la verdad, la mentira nos deshumaniza, y si esto ocurre en estados de afectación mental por consumos inadecuados, es aún más grave. Dicen que, no siempre aquel que habla sin revelarnos la verdad está mintiendo. “Soy el jefe de Estado de medio país, Abelardo es ilegítimo” dijo Petro, esa afirmación es tan vergonzosa como licenciosa.
Se dice de Petro que su expresión es confusa porque él mismo es confuso, “No digo groserías, pero quise decirle una: Mucho hp”, así Petro atacó muy pronto en su mandato al presidente del Congreso; intentó matizar, pero el rechazo y la indignación fueron generales; desde entonces, en las redes, a Petro no lo catalogan de otra forma que no sea hp. ¿Pero qué se dice cuando dicen eso? ¿Cuál es la verdad que se oculta detrás de los evidentes y populares agravios e injurias de este tiempo? ¿Se puede hacer una interpretación literal? Sí, si consideramos el sustantivo hp (Hijueputa) en su significado literal, es una condena popular al afectado. Él mismo se lo buscó.




