Querían campeonar en el «Diego Maradona» de Nápoles, con su fanaticada, que pintó de azul toda la ciudad / 33 años después de su primer titulo soñaron que sería hoy pero habrá que esperar y será campeón de visitante la próxima fecha ante Udinese, incluso cinco fechas antes de concluir el campeonato / Es una nueva bofetada a la Italia del norte que siempre los ha tildado de criminales.

Los Partenopei ganarán la Serie A por tercera vez en su historia y la primera desde que Diego Maradona los llevó a ganar. el Scudetto en 1990 /LP7D/
Con anticipación, los residentes de la ciudad han llenado casi todas las calles con banderas, pancartas y cintas de plástico azules y blancas que se entrecruzan entre los balcones. Algunos han vuelto a pintar edificios y paredes con los colores del equipo.
Napoli alcanzó su primer título con su fantasía futbolística y luego el dolor de verlo partir en 1992 oscureció todo, vino el descenso pero no el olvido, la humillación y el desconcierto de haberlo perdido todo, fue hasta el fondo y fue desde allí de la Serie C1 y tras declarar su quiebra que emerge de nuevo
Pero en 2022 el sueño azul volvía a invadir el calcio, tantos que murieron sin verlo de nuevo campeonar, pero tantos que apenas lo verán por primera vez y los más afortunados, los que idolatraron a Maradona y 33 años después volverán, al estadio que ahora se llama así en homenaje al ídolo «Diego Armando Maradona» no existe una calle en la ciudad en la que no se rinda homenaje al argentino.
La grandeza del Napoli llegó con un intenso movimiento social que golpeó a la discriminación y los problemas sociales y económicos que enfrentaba la ciudad se reflejan en las calles grafitidas, todas.
El Vesubio fue invocado para la destrucción mejor que el insoportable dolor de sentirse los peores delincuentes, era una oda a los que los italianos siempre les hicieron creer que eran, unos parias, criminales y mafiosos a los que se escupía con rabia. Todo se venció entonces cuando Maradona comando los años de oro y goles que silenciaron la discriminación e insultos del centro y norte de Italia.
La bofetada bíblica de David y Goliat la multiplicó el Napoli en toda la bota itálica y fuera de ella, como una exhalación el cineasta Aurelio De Laurentiis quiso su mejor producción, compró el empobrecido equipo y lo subió de manera prudente, llenando el corazón de los hinchas que hacen la más grande fanaticada del futbol en Italia, con asistencia y convencidos de llegar primero que la desgracia del Vesubio. Con jugadores en descuento pero con condición, vinieron estrategas con experiencia y respeto que llevaron al club que ascendió al primer plano en 2011.
El futbol ha logrado reparar esos corazones de la gente que tienen siempre una profunda sensación de abandono y maltrato, una pobreza que no acaba porque es la mas grande del país, un desempleo juvenil paralizante de alrededor del 50 por ciento y un crimen organizado arraigado que sólo cede ante las grandezas de su club y que millones de turistas quieren sentir y cada vez con más llegadas.
Cada napolitano tiene un tinte azul, todo huele a futbol de barriada, de rebeldía, de las alegrías del balón que les libera emociones y tristezas,
“Cuando Napoli gane, todos estaremos unidos bajo una sola bandera para sacudirnos toda la opresión y discriminación que hemos soportado a lo largo de los años” siempre ha sido así, siempre ha sido un deseo que esta vez volverá, ya no hay dudas de que volverá.




