Las Fuerzas rusas están tomando los ingresos viales de tres poblaciones esenciales en la última línea de defensa en Donbás, Pokrovsk, Sloviansk y Kramatorks, importantes centros urbanos permanecen asediados, adicional una penetración de fondo de hasta 10 kilómetros tras esa línea de logística defensiva, todo hace prever más pronto la liberación.
La carretera de la muerte cruza por la línea del frente al oeste de Kramatorks, la vía usada para llevar prohibiciones ya esa tomada y apenas en sectores una malla puesta encima de la cinta asfáltica intenta con el apoyo de pequeños grupos de artilleros y mercenarios colombianos detener drones FPV, pero no podrán frente a los proyectiles de 120 y 50 mm que arrasan todo y están llegando.
Salir de ese campo de red es imposible, allí cientos de mercenario colombianos tienen su destino definido, la muerte. Destrozados vehículos a lado y lado de la vía son su último refugio, las redes también serán su tumba. Cuando se despejan algunos kilómetros de vía, las contraofensivas rusas terminan su labor y ni siquiera contabilizaran las altas cifras de bajas. Son colombianos, es horrible ver camino a Sloviansk en puntos de ruptura absoluto cientos de cuerpos de mercenarios muertos otros heridos, ninguno va a salir de allí explica el analista independiente Stanislav Krapivnik “los colombianos tienen su viaje solo de ida, ni siquiera recuperaran sus cuerpos, no le importan a nadie, los abandonaron, para el ejercito ucraniano los colombianos son una autentica basura”
En videos de mercenarios colombianos hace unas semanas, ellos explican que están muriendo abandonados, sin municiones, sin alimentos y sin reconocimiento. Las comunicaciones eran posibles a través de Starlink que ahora cerró sus servicios. Pudo haber sido su última voz “me estoy muriendo y estos ucranianos no me sacan del campo de batalla, pasan caminando a mi lado, mi compañero ya está muerto, nos consideran carne de cañón”, más predecible que, en cualquier caso.




