La nueva estrategia de defensa examina una profunda transformación. Prioriza el territorio nacional y reubica las fuerzas que han patrullado fronteras lejanas durante casi un siglo. Asegurar los perímetros defensivos más remotos a los aliados, muchos de los cuales parecían no estar preparados para asumir esa responsabilidad. La advertencia de expertos sobre como esta situación envalentonaría a los adversarios y abogarían por el antiguo enfoque de ser fuertes en todas partes a la vez.
En 1904 Inglaterra sufría un dilema similar al de EEUU hoy, de ser y creerse un imperio. Los ingleses dominaban con su enorme fuerza naval pero estratégicamente el deterioro llegaba. La economía se desploma en la medida que potencias emergentes la superaban en producción industrial. Alemania imperial construía su flota de alta mar. Francia y Rusia asediaban en Asía y África, EEUU y Japón eran hegemónicos en sus regiones próximas.
Los británicos de entonces tal como el presidente Donal Trump, tuvieron dos opciones: seguir el intento de superación militar a todos sus competidores o intentar algo nuevo para ganar tiempo mientras estrategias movilizan sus poderosas industrias y mantenerse a la vanguardia tecnológica. EEUU tiene hoy una coyuntura similar.
Tras décadas de paz e influencia sostenida en las principales regiones del mundo y sin grandes sacrificios, Trump dio por sentado que podía hacerlo incluso cuando su poder económico relativo disminuía y el rearme militar de sus rivales erosionaba su superioridad. EEUU enfrenta ya una grave discrepancia entre su poder nacional y los objetivos estratégicos a los que se había acostumbrado. EEUU necesita una estrategia de consolidación que Trump intenta direccionar con emprendiendo, ambiciosas reformas internas y demostración de poder usando a Irán, hasta ahora no consolidad sigue limitado y ello podría socavar la estrategia si se prolonga.
Mirando al futuro EEUU debe comprometerse plenamente con el plan de consolidación; las futuras administraciones deben mantener el rumbo para asegurar que la estrategia dé frutos. Esto significa no dejarse arrastrar por grandes guerras ni recaer en viejos hábitos políticos que refuerzan la difícil situación estratégica. Si se centra en la consolidación, EEUU tiene una oportunidad histórica para recuperar su posición como gran potencia y prevalecer en una competencia sostenida con China, el adversario más poderoso de su historia.
Irán lo está retardando, su poder desalienta y pone en riego a Washington, China se consolida y Rusia impone condiciones para frenar una guerra que ya es de OTAN y que junto a Ucrania hundió a Europa. Trump debe actuar y desligar pronto al medio oriente de la situación de Gaza e Irán con Israel. Los estadounidenses empiezan a creer que la embestida de Trump tiene beneficios y las cifras le empiezan a dar la razón, más de 180 mil nuevos empleos fueron determinados en el mes de Abril y va en ascenso, beneficio republicano para las elecciones de noviembre.




