EEUU y Europa se distancian, una relación que naufraga con un mar de intereses de por medio. El reto a Europa es necesario y justo como nunca lo ha hecho / America First del presidente Trump se materializa en la OTAN / Washington revoca la adhesión a las normas internacionales y minar el respeto, una postura política que provoca un sentimiento de traición en Europa / Europa no tiene capacidad para defenderse sola sin la ayuda de EEUU dice Mark Rutte / No es el final de la OTAN, pero si podría ser su comienzo.
Europa sigue soñando con una invasión rusa, una narrativa que se fortalece con el abandono de EEUU ante la supuesta agresión militar por parte de Rusia, que la OTAN provoca insistentemente ahora no sólo con política y economía sino con provocaciones desde los países Bálticos.
Europa a la par empieza a proponer su propio sistema de defensa para garantizar la seguridad incluso sin el apoyo hipotético de Washington. Y la apuesta se soporta en; implantar una mayor convergencia entre las evaluaciones nacionales de amenazas, aceptar la imperfección, ser capaces de imponer una autodisciplina colectiva, creer más en el potencial propio y apostar por una política más audaz que incorpore métodos nuevos y planteamientos innovadores.
El presidente Donald Trump no ve a Europa como su aliado y socio de preferencia, los considera débiles e inferiores en el asunto. Los estadounidenses han abanderado distanciarse de sus aliados tradicionales. Amenazar con conquistar Groenlandia en contra del deseo manifiesto podría destruir la OTAN.
Washington ha empezado a insistir sus expectativas de que los europeos aceleren el proceso destinado a asumir la responsabilidad principal de garantizar la seguridad en su continente. EEUU cambio su política en torno a Ucrania, Trump ha adoptado una postura dudosa de mediador entre Rusia y Ucrania y sus aliados. Trump trata a las instituciones europeas como una amenaza mayor que Rusia o China. Les menoscaba y así se refleja en las relaciones comerciales
Europa guarda una esperanza de que la OTAN tenga un replanteamiento de la política estadounidense hacia Europa en el futuro. Cabe destacar que EEUU aún no ha retirado su compromiso de defensa colectiva consagrado, pese a que analistas insisten que está moribunda.
Ahora si los europeos buscan estar a la altura del desafío de reforzar su defensa, deben verse con sus habilidades y talentos. Algunos serán más creativos o más fuertes otros, pero juntos lograran el objetivo. Con diversidad y aceptación inteligente de sus imperfecciones podrán obtener resultados ventajosos y competitivos, eso si autónomos.
Ahora el desde de la Administración Trump hacia Europa ha sumido a la alianza transatlántica en el caos. Pero no será la única vez, sucederá de nuevo y entonces también de cada crisis una oportunidad real sucederá. Europa depende hoy de todos y de nadie, sus lideres son nadie, desconfigurados y atendiendo voluntades de subyugación. No dependerán de EEUU ni de China ni de Rusia ni de América y África pero tampoco podrán hacerlo solos, deberán contar con todos así lo vean hoy lejano e imposible. Es obvio que con líderes como Rutte y von der Leyen, Mertz y Macron no será.




