A sólo unas horas del cese del alto el fuego que nunca se dio en su totalidad / EEUU e Irán son un nuevo escenario de amenazas y terror que estiman narrativas y propaganda mediática / Sin avances en las negociaciones EEUU e Irán, de nuevo rabia y burla en medio de información mala y cargada de ficciones e ilusorias pretensiones / Una lucha, una aburrida y harta escena que, se repite en medio de incumplimientos, señalamientos, mártires y maléficos, terroristas y déspotas colonizadores, abusos en medio de una basta historia condicionada por el deseo y el derecho de poder que asusta.
El estrecho de Ormuz correspondiente a Irán y pequeñas oligarquías, que son teocracias que guardan inmensas fortunas que ahora están amenazadas y sirven de escudo a Irán. Son centros de inversión mundial sin una gota de agua que garantice su supervivencia en caso de una respuesta de Irán a un probable ataque de EEUU a la infraestructura energética o de algo peor, un enloquecido ataque de invasión terrestre que en la imaginación del imperio perturbado sucedería antes de aceptar un retiro vergonzoso en la que no hay ganadores, todos están perdiendo.
La guerra entre EEUU e Israel contra Irán ha supuesto una clara derrota estratégica para el gobierno de presidente Donal Trump, así como se evidencian los límites de su poder y su debilidad. La afectación a su credibilidad y su fiabilidad están gravemente afectadas. Las repercusiones económicas empiezan a causar situaciones todos los países que inocentes empiezan a declarar su deseo de paz y la necesaria intervención global. En su país Trump se queda sin justificación a los costes que afectan a productos básicos de supervivencia. Políticamente el tiempo se esta acortando y consideran sus republicanos seguidores que es hora de irse de Irán.
La inútil guerra que Israel propuso en Oriente Medio, tiene ahora en versión de analistas internacionales y prensa independiente y especializada, la estrategia más inteligente; reducir drásticamente la presencia estadounidense en la región y transformar la relación de Washington con Israel.
EEUU ha atacado 13.000 objetivos en Irán según el Pentágono, y ha diezmado su armada, sistemas de defensa aérea, instalaciones de misiles y redes de mando, control y logística. Los ataques estadounidenses e israelíes también han diezmado a la cúpula del liderazgo iraní. Sin embargo, la República Islámica permanece firme y, posiblemente, en una posición estratégica más sólida que antes de la guerra, dado su control de facto del estrecho de Ormuz y los ataques que dejaron ciego al ejército de EEUU al bombardear sistema de geolocalización y radares de orientación destruidos, con costos no solamente estratégicos y de avance sino económicos y de difícil reposición.
La prensa de occidente rar vez se atreve a informar con equilibrio, la pérdida grandes equipos y personal se trata de ocultar con ataques verbales y pontificación de la palabra. La guerra en Irán ha sido otra demostración de una lección que Washington debería haber aprendido hace mucho tiempo: los problemas de la región no se pueden resolver con una fuerza militar abrumadora.
EEUU ha invertido cientos de miles de millones de dólares durante décadas en el fortalecimiento de su presencia de seguridad en Oriente Medio. Millones que deberá recupera de alguna manera, incluso imponiendo condiciones comerciales a sus socios, engañados con una defensa del terrorismo iraní, que entre otras cosas nunca ha iniciado una guerra, las condiciones del temido régimen religioso es el más grande temor de occidente y sobre el que construye narrativas de terrorismo y destrucción similares a las que han usado por décadas contra la población rusa en complicidad con los europeos.
Irán ha causado también graves daños en al menos 13 bases de defensa en la región, haciendo poco representativa presencia militar estadounidense en la región que Irán define como objetivos específicos. Surgen inquietantes preguntas ¿la inutilidad ha limitado el propósito de la costosa presencia estadounidense en la región? ¿Qué intereses tiene Estados Unidos en la región que justifiquen una presencia permanente tan desproporcionada?
No es clara y no existe quizás una amenaza proveniente de Oriente Medio que pueda perjudicar a EEUU incluso durante este primer cuarto de siglo XXI, Washington ha buscado dominio regional y apoyo a la agresión israelí. La guerra con Irán ha puesto de manifiesto, una vez más, que la relación entre EEUU e Israel si representa un riesgo para Washington y que la influencia del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu en las decisiones de Trump de entrar en la guerra deberían ser más preocupantes.
A pesar de los cientos de miles de millones en armas que EEUU ha entregado de manera incondicional a Tel Aviv, sus propias reservas de municiones para la defensa de Israel están afectadas. EEUU por décadas, ha sido incluida por su dirigencia de la política exterior de manera precipitada en Oriente Medio, y con ello el desperdicio de vidas y recursos, junto a fortalecer un sentimiento antiestadounidense y el terrorismo. La guerra en Irán ha dejado un número desconocido de muertos estadounidenses, pero se calcula que pasa de 150 y el costo económico podría alcanzar mil millones de dólares al día. Los estadounidenses no están ciegos, saben que les está costando.
A los estadounidenses les importa su seguridad y su bienestar desde la política de su país, quieren que se centre en proteger el territorio nacional y promover la prosperidad de los estadounidenses, en lugar de proyectar poder en una región de importancia estratégica decreciente como Oriente Medio.




