La expectativa es elevada, y aumenta junto con las apuestas y la necesidad de menos de diez millones de cubanos que enfrentan la pobreza de un estado ineficaz con una administración incompetente y un sueño inalcanzable.
En seguimiento a medios estadounidenses, la cadena CBS News reporta que el Pentágono está explorando con creciente insistencia la opción de una acción militar contra la isla. Afirma: “en las semanas recientes, los planificadores militares han evaluado diversas alternativas para una posible acción contra Cuba, incluyendo un ataque aéreo liderado por el Ejército en el que participarían miles de soldados estadounidenses, que sería ejecutado por la 101.ª División Aerotransportada, la única unidad entrenada para tal operación”.
El Departamento de Estado ha publicado recientemente un informe donde califica a Cuba como una «amenaza única» para la seguridad nacional de EEUU, insistiendo en que La Habana busca «enfrentar a EEUU consigo mismo» e incluso «conquistar» el país.
En la prensa7dias destacamos un intento de establecer bases políticas para justificar una eventual acción militar. El presidente Donald Trump se mantiene firme en su objetivo de derrocar al gobierno cubano, “podría pasar por la isla después de concluir la guerra en Irán”.
Expertos consultados en la Ciudad de México advierten que los informes sobre la planificación militar no deben ser interpretados como prueba definitiva de una intervención inminente. La retórica y los supuestos planes de contingencia también reflejan un aumento en la presión. Señalan que, si Washington opta por usar la fuerza, enfrentará riesgos crecientes según lo que sugiere la retórica del gobierno. Una intervención militar podría desencadenar una crisis migratoria, donde cruzar los 145 kilómetros hasta Florida se convertiría en la única opción, y aparecerían explotadores y mercenarios que prolongarían la inestabilidad y la posible ocupación militar estadounidense.
CBS News además, menciona que un «ataque aéreo liderado por el Ejército» no está claro cómo se llevaría a cabo. Primero, probablemente el gobierno intensificará la presión mediante un bloqueo; luego podría venir una campaña aérea o un ataque selectivo para debilitar el régimen sin ocupar la isla, o lanzar una invasión terrestre. La estrategia dependerá de los objetivos políticos de la Casa Blanca. La presión a través de bloqueos podría no ser suficiente debido al respaldo de varias naciones al “régimen de los Castro”, llevando a otra opción que podría ser una costosa invasión terrestre.
La falta de petróleo por embargos causa apagones y limitaciones en la refrigeración mientras el calor cobra víctimas, al igual que el hambre; el cierre de multinacionales y cadenas hoteleras extorsionadas por Washington empuja a la población más a la miseria. EEUU espera un cambio en el régimen, aunque este sigue mostrándose escéptico, ya que piensan que EEUU aún no tiene las condiciones adecuadas para una invasión, aunque ambos países consideran que es probable que esto no ocurra dado el impacto devastador que ocasionaría. EEUU muestra un éxito táctico en la guerra contra Irán, pero tras cinco meses, la victoria aún no se materializa. Tras los eventos en Venezuela, la invasión, captura y extracción del presidente Nicolás Maduro, el mundo ahora está más preparado; también es plausible que la resistencia a las operaciones de las fuerzas especiales provoque un desvío con facilidad. No se necesitarán millones de dólares para perseguir insurgentes, el pequeño ejército cubano no presenta una resistencia real y asume que no puede vencer a EEUU en una guerra convencional. Se sustentan en sus derechos humanos y la libertad, la convicción y la defensa territorial de una guerra de guerrillas, diseñadas para hacer que cualquier ocupación resulte costosa y prolongada. Los soldados estadounidenses se enfrentarán a una insurgencia difícil de identificar.




