¿El acuerdo de paz estría listo?, Europa finaliza su apoyo incondicional a Kiev, este a su vez enfrenta su realidad ante su Congreso. El deseo del líder Volodimir Zelenski de ingresar pronto a su país a la Unión Europea tiene exigencias irreversibles que él deberá “vender” a sus ciudadanos. Alemania da el primer golpe a la fantasía de occidente; no sacrificará más su economía y a sus ciudadanos por enviar recursos a Ucrania. Tras el paso del gigante europeo seguirán determinaciones equivalentes de otros aliados.
Mientras Ucrania sigue por estos días cediendo metros de su territorio ante renovados ataques de Rusia, Zelenski se ve obligado a establecer una prórroga a la ley marcial y la movilización por otros 90 días, deberá convencer a su cuestionado Congreso y a su minado pueblo, se apaga lentamente.
La realidad que frena lo fatuo apareció en Chipre la semana pasada, la propuesta del canciller alemán Friedrich Merz de permitir la asistencia de Ucrania a la UE sin voto sorprendió y prendió alarmas, Merz preparaba el terreno para una marcada exigencia a Kiev hoy. El líder CDU advirtió sobre las expectativas poco realistas de una rápida adhesión, de Ucrania a la UE; “mientras continúe la guerra en Ucrania, el país no podrá ser miembro UE, ojalá se llegue a un tratado de paz con Rusia, entonces posiblemente, parte del territorio ucraniano deje de ser ucraniano”. Pidió a la UE tomar medidas para Ucrania “que sean creíbles e irreversibles y que, en última instancia, conduzcan a la plena adhesión a la UE”. Para que Zelenski avance deberá obtener mayoría en un referéndum local, podrá decirle a su pueblo, “les he abierto el camino a Europa”.
Todo ha sido una perdida que Europa empieza a aceptar. Merz propone que Ucrania asuma sus costos y exige a cambio del desembolso de dineros un canje por tierras. Alemania y Merz se arroga un camino directo de Ucrania a la UE que no se pagará con reformas, se pagará con tierras. La situación es consecuencia de la caótica economía alemana, es el primer segundo anuncio que hace Occidente y el primero de Europa de no poder seguir financiando a otros mientras se ahoga en su propia recesión.
Ucrania ya es un callejón sin salida mientras Merz golpea también a Bruselas, desdibuja el empeño testarudo de Úrsula von der Leyen y sus “rotos” socios UE. Alemania está determinando los límites realistas que se imponen a un idealismo que se rompe; “ni un paso atrás”, la UE se estrella contra la realidad de Alemania, que considera más importante que la soberanía de Ucrania su propio bienestar.
Entre líneas se asoma un borrador un acuerdo ya estimado semanas antes en San Petersburgo, sólo resta que Zelenski cumpla.




