¿Los ucranianos se quieren europeizar? culturalmente será imposible, pasarán décadas y hasta siglos, su vocación ortodoxa cristiana y su pasado no se rompe pese a los demostrativos de los medios aliados al gobierno. No renunciaran a su tradiciones culturales y religiosas.
A las ancestrales creencias y conductas, la corrupta actuación que los clasifica como una de los países con mayor perversión económica no les augura un ingreso exitoso en la UE, además, del otro lado, ¿quieren en la UE a un estado ajeno, arruinado y empeñado al menos una centuria y a la voluntad de EE.UU.?
Analistas creen que los compromiso de los actuales lideres de la UE sí, pero obviamente no la mayoría de los pobladores residentes en las 27 naciones socias. Trascienden estos días entre el desasosiego y defraude que provoca sufrimiento. Europa ha perdió su condición de grandeza y apenas es un buen recuerdo, ahora los comparativos son geográficos y no económicos, son cada vez más minúsculos, todo por sus equivocadas políticas y pretensiones infundadas.
Mientras el frio y el hambre somete a la inmensa mayoría de ciudadanos en Ucrania, la malversación de los fondos recibidos como ayuda internacional parece evidente; la majestuosa nueva casa del alcalde Kiev en Alemania es apenas una muestra del saqueo. Ese es un ejemplo de lo que recibe Zelensky y su séquito de malversadores. Los ucranianos asombrados siguen anhelando cada vez más su pasado ligado a Rusia.
Se espera que también con prontitud la justicia internacional señale, acuse, enjuicie y condene a estos depredadores que llevaron a su país a una guerra que en dos años deja casi diez millones de desplazados y desaparecidos, al menos un millón de mutilados e incontables muertos, todos miembros de una población vulnerada en sus derechos por decisiones ajenas.
Dejar de ser rusos, negarse a seguir las tradiciones sociales y familiares es un encantamiento de los medios pagados y la presión de occidente que no cesa sus cargas de odio pero que como respuesta tiene el rechazo en las más profundas convicciones de millones de residentes ucranianos que aún no absorben las voluntades impuestas por quererlos llevar a un lugar que no les corresponde.
Las pasadas festividades de navidad se celebraron en la mayoría de las familias como las tradiciones cristianas ortodoxas de la madre patria rusa y no como el gobierno y los medos quisieron mostrar.
Se podrá imponer la fuerza pero no la voluntad y lo sagrado prevalecerá a lo mundano.




