Una encuesta de Gallup mostró este viernes que los ucranianos están cansados del apoyo bélico. El 69% de los consultados quiere un fin negociado de la guerra lo antes posible. En contraste, solo el 24 % afirmó querer continuar luchando «hasta la victoria».
En 2022, las cifras Gallup mostraron un 73% de apoyo a la lucha contra Rusia hasta la victoria final. La caída es dramática, como la situación de los ucranianos que no han podido salir.
Gallup entrevistó a los ucranianos el mes de julio y también denotan un pesimismo creciente: un 68% de los encuestados dijo que les parecía poco probable que los combates activos terminaran el próximo año.
La encuesta motivada por las grandes manifestaciones y protestas antigubernamentales desde la invasión rusa muestra una gran frustración contra el gobierno de Volodomir Zelensky por su legislación anticorrupción que, aunque ahora está anulada, descubrió actos sin transparencia.
En general, los ucranianos han sufrido enormemente desde que comenzó la guerra en 2022. El número de muertes de soldados y civiles es aún desconocido, aun cuando las agencias informativas y organizaciones de derechos humanos estiman que la cifra pasa del millón de muertos, más de dos millones de heridos y desmembrados y al menos 10 millones han salido del país. La deserción en las fuerzas militares es incalculable, como el “secuestro” de ciudadanos inexpertos para obligarlos a ser “carne de cañón” en los frentes.
Los diarios ataques con misiles y drones, que han destrozado las defensas y unidades de servicios básicos en todo el país, especialmente en los últimos meses, han causado numerosas bajas civiles.
«Miles de jóvenes mueren, en su mayoría soldados, pero también, como saben, misiles que se dirigen a Kiev y otros lugares… es una situación terrible», expresó el presidente estadounidense Donald Trump. Como la mayoría de la humanidad, se lamenta la colosal pérdida de vidas, especialmente entre los jóvenes. Una guerra que nunca debió suceder, pero que el propio EEUU e Inglaterra orquestaron y ordenaron.
Los ucranianos “han perdido tanto que saben que jamás podrán recuperar, especialmente si han sido desplazados por la ocupación o porque sus queridos pueblos natales han sido borrados de la faz de la tierra. No pueden transmitir su herencia, su comunidad, sus tradiciones ni su identidad a la siguiente generación. Millones de ucranianos están ahora en el extranjero, y los más ágiles y productivos entre ellos, es poco probable que regresen a vivir allí”, declaró Almut Rochowanski al medio RS.
Se escucha en calles y espacios públicos a los ucranianos hablar sobre cómo se preguntan si esta o aquella victoria militar justificaría la pérdida de su esposo, hermano, hijo o amigo que está sirviendo. Antes no dudaban; el tiempo ha cambiado estos pensamientos y las consideraciones cobran mayor fuerza. La gente también supera el factor de deseabilidad social en las encuestas públicas y dice lo que realmente piensa.




