Los líderes de Europa cierran filas, no en torno a una agenda militar compartida de la OTAN, sino en contra de los llamamientos de su aliado y protector histórico para que intervengan militarmente con el fin de reabrir y proteger el estrecho de Ormuz / La situación del presidente estadounidense Donal Trump pone de manifiesto la creciente incertidumbre sobre las responsabilidades de los miembros de la OTAN y el papel de la alianza en los asuntos mundiales, al tiempo que refuerza las percepciones cada vez más negativas sobre la OTAN a ambos lados del Atlántico.
“Los aliados de la OTAN se enfrentan a un futuro muy sombrío si no intervienen en el estrecho de Ormuz”, Trump fue tajante.
“Esta guerra no tiene nada que ver con la OTAN”, “No es la guerra de la OTAN. La OTAN es una alianza para defender la zona de la alianza”, declaró el canciller alemán F. Merz.
El premiere ingles K. Starmer también se pronunció en contra, pero hace minutos este martes en la noche, Trump arremetió de nuevo contra él, “Un gran error”, “desafortunadamente Keir no es Winston Churchill”, además criticó las políticas de inmigración y energía de Starmer calificándolas de “desastre”
El ministro de defensa alemán B. Pistorius, repite que Alemania no tiene la obligación de intervenir porque “no inició esta guerra”, sus críticos no le perdonan y le recuerdan que igual ha sucedido con Ucrania, “Alemania no inició esa guerra, pero está involucrada inconvenientemente”.
Enmanuel Macron de Francia dijo, “no somos parte del conflicto y por lo tanto Francia nunca participará en operaciones de apertura o liberación en el Estrecho de Ormuz en el conflicto actual, sin embargó estamos convencidos de que la situación calmada estaremos listos con otras naciones para asumir la responsabilidad de escoltas para un trabajo político técnico”
Kaja Kallas desde la UE de Bruselas expresó, “la palabra clave es imprevisibilidad” con lo que justifica su precaria condición y fundamento.
Trump ha sentado bases para culpar a sus aliados europeos de las nefastas consecuencias económicas ante una prolongada paralización del transporte marítimo. Trump es coherente con las críticas que el movimiento MAGA ha mantenido durante mucho tiempo, acusándolos de aprovecharse de la OTAN. “Es justo que quienes se benefician del estrecho contribuyan a garantizar que no ocurra nada malo allí”, declaró el presidente, añadiendo que “si no hay respuesta o la respuesta es negativa, creo que será muy perjudicial para el futuro de la OTAN”.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, justificó los llamamientos a la intervención aliada con argumentos similares, afirmando que “estos otros países se benefician enormemente de que el ejército estadounidense elimine la amenaza de Irán”. En este contexto, las promesas de líderes como Starmer de “mantenerse firmes” ante la presión para unirse a la guerra, avivarán el resentimiento estadounidense, ya de por sí arraigado, por “rescatar a Europa de nuevo”, como dijo el vicepresidente de EEUU JD Vance el año pasado.
Trump expresó este mismo resentimiento contra el Reino Unido, diciendo que estaba “muy sorprendido, “Hemos estado con ustedes. Son nuestro aliado más antiguo, y gastamos mucho dinero en la OTAN y en todo esto para protegerlos”. Añadió que “no necesitamos trabajar con ellos en Ucrania, me parece terrible”.
La situación se agrava por las sospechas de EEUU sobre el carácter proteccionista de los intentos europeos de aumentar el gasto en defensa, así como por la indignación ante las pruebas de que algunos países de la UE siguen sin hacer los esfuerzos suficientes para aumentar el gasto en línea con los nuevos compromisos de la OTAN. “Sin excusas, sin excepciones”, advirtió el embajador estadounidense en la República Checa la semana pasada, en respuesta al nuevo presupuesto del país, que aún no alcanza ni siquiera el antiguo umbral del 2%.
Sin embargo, al otro lado del Atlántico, la percepción europea de la OTAN, que se vio drásticamente afectada por la retórica de Trump sobre Groenlandia, también está alcanzando niveles sin precedentes. Líderes como Merz podrían sentir cierta satisfacción al rechazar las peticiones de ayuda de Trump, dada la insistencia de la administración estadounidense en que Washington ya no debería ser el árbitro de la seguridad europea. Si Trump rechaza la responsabilidad estadounidense de liderar la alianza, se argumenta, no debería sorprenderse si Europa se niega a seguirlo cuando se le pida.
En EEUU la convicción de que los europeos siguen siendo unos parásitos y el creciente escepticismo de los líderes europeos hacia el liderazgo estadounidense en la OTAN, son una amenaza existencial.
Trump presiona a fondo y desvía su atención a Cuba mientras el resentimiento de los aliados en Europa empieza a mostrar manifestaciones represadas. Los lideres europeos se felicitan por no haber cedido a la presión de Trump mientras los críticos y enemigos de la OTAN cuestionan el amenazante Artículo 5 con el que han incomodado y asustado al mundo. Ahora los europeos hacen exactamente lo contrario del Artículo5, las relaciones se tensan, Trump buscará desquite y Europa se sentirá sola y vulnerable, en su real condición, avergonzados y lucidos de apoyar guerras que “no iniciaron”, plantean una pregunta importante: ¿hasta qué punto resultarían sólidos los compromisos de defensa colectiva de la alianza si se enfrentaran a una prueba real cuando Trump los presione o Rusia su imaginable enemigo decida actuar en su contra?
Por ahora Europa es reticente a comprar gas ruso, Rusia sabe que no tienen salida, en el 2027 las condiciones serán otras, serán otros lideres y entonces Europa deberá empezar por asumir el rigor de sus equivocaciones y la tardía reacción de dependencia, pagará gas ruso un 100% más costoso que el precio de hoy y eso será apenas el comienzo.
Trump volvió a cargar contra el bloque esta noche, » no los necesitamos», «Los protegeremos, pero ellos no harán nada por nosotros, en particular en un momento de necesidad».




