Diciembre y enero son los meses con mayor cifra de fallecimientos de personas. En 2021 el álgido el invierno dejó en condiciones de “normalidad” que el frío resulta más letal que el calor. Ahora se tiene cifras del verano en 2022, ¿se mantendrá la «normalidad»? la tendencia es al crecimiento.

La mortalidad por el inclemente verano subió especialmente en julio lo que hace presagiar un incremento en el invierno agravado por la crisis económica y energética /LP7D/ambito
Muchas personas con mayor vulnerabilidad y con menor poder adquisitivo y van a estar afectadas especialmente por un insuficiente servicio energético que caliente sus viviendas.
Los datos del sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III en España reportan 11313 defunciones más de las estimadas en el mes de julio y 4859 en agosto.
Los datos del MoMo son estimaciones, no cifras reales, pero la cuantía de las subidas (16 000 personas) es lo suficientemente fuerte como para que haya desatado las alarmas. Y ahora viene lo difícil: explicar por qué se ha producido ese aumento.
Las olas de calor debido al cambio climático van a continuar, lo cual obliga a establecer acciones preventivas que mitiguen sus efectos. Y aunque el coronavirus está con cifras bajas se debe mantener aún la alerta, en particular ante nuevas variantes que puedan surgir. Habrá que vacunarse de la cuarta dosis y de cuantas resulten necesarias para reducir su incidencia. Porque lo que si está claro es que la vacunación no ha sido la causante de este exceso de muertes, sino todo lo contrario.
En 42 días de calor de este 2022, 3800 muertes son acusadas al MoMo, un 24%. Pese a su menor incidencia debido al proceso masivo de vacunación, cabe atribuir a la pandemia de la covid-19 una parte de ese exceso de fallecimientos, en este caso unas 4 500 entre julio y agosto. El invierno se presenta como una clara amenaza para la cual cada país prepara su defensa, la pregunta de todos es si será suficiente.




