Un lugar en el que no hay alto el fuego, ni ayuda, ni desarme de Hamás, ni retirada de las Fuerzas de Israel, ni fuerza de estabilización.
El presidente Donal Trump dijo que la administración en la Franja de Gaza un plan de paz de 20 puntos incorporado al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas avanza sin problemas. Steve Witkoff, enviado de Trump, anunció el inicio de la Fase Dos del plan, que pasa del alto el fuego a la desmilitarización, la gobernanza tecnocrática y la reconstrucción. La Fase Uno «alto el alto el fuego», no ha sucedido, Israel hace diarios ataques contra la Franja de Gaza.
La “Fase Uno entregó ayuda humanitaria histórica” a Gaza. Hasta mediados de enero, 24.611 camiones de ayuda llegaron a Gaza, menos de la mitad de los 57.000 que Israel debería haber permitido. La administración dice que algunos miembros de la «Junta de la Paz», encabezada por Trump, que supervisará la implementación del resto del plan es difícil. La reticencia de muchos gobiernos a participar es quizás comprensible, dadas las incertidumbres sobre la implementación hasta el momento y la naturaleza del proyecto en general, dirigido por Trump en coordinación con Israel.
La administración pide una contribución de mil millones de dólares a cualquier gobierno que quiera mantener una membresía extendida en la junta. Israel se ha apresurado a oponerse a la composición de una «Junta Ejecutiva de Gaza», las tensas relaciones de Israel con Turquía y Catar, son un problema debido a las relaciones de estos dos gobiernos con Hamás. En El Cairo se han producido algunos avances organizativos del Comité Nacional para la Administración de la Franja de Gaza (NCAG), un grupo de 15 tecnócratas palestinos que supuestamente funcionará como administración provisional bajo la supervisión de la Junta de Paz.
Witkoff no mencionó la futura Fuerza Internacional de Estabilización (FSI), que mantendrá la seguridad. Los gobiernos no quieren que sus tropas se involucren en combates activos mientras continúan los ataques israelíes. No quieren participar en la misión de desarmar a Hamás, un objetivo que Israel no pudo lograr tras tres años de guerra sin restricciones.
Sobre la necesidad de que Hamás cumpla con sus obligaciones, es importante recordar que Hamás nunca se adhirió al plan de 20 puntos de Trump. Lo que Hamás ha acordado, ha sido un alto el fuego total, la liberación de todos los rehenes a cambio de la liberación de un número acordado de prisioneros palestinos y la devolución de los restos de los fallecidos, en un contexto de fin del asedio a la Franja de Gaza y el inicio de la reconstrucción del territorio bajo supervisión internacional.
Hamás está dispuesto a ceder la gobernanza de la Franja de Gaza a tecnócratas palestinos independientes, acepta la presencia en Gaza de una fuerza internacional neutral de mantenimiento de la paz, ha ofrecido enterrar sus armas en presencia de un auténtico gobierno palestino. Hamás no hará un desarme unilateral mientras Israel siga ocupando territorio palestino y asesinando a ciudadanos palestinos.
Mientras Israel sea la controladora sobre el terreno y esté decidido a oponerse a cualquier cosa que se parezca al autogobierno palestino, cualquier plan de paz no aportará nada contundente para la paz, la seguridad y prosperidad de Gaza



