Los líderes regionales están cansados de las justas geopolíticas y la presión del gran poder sobre sus gobiernos y ejércitos. Ahora están contraatacando al excluir a los socios internacionales para el desarrollo. 18 países del Foro del Pacífico están invitados a la cumbre de cinco días que se realiza en Islas Salomón y presidida por su premiere Jeremiah Manele. La agenda incluirá temas de interés regional, desde el desarrollo y la seguridad hasta el cambio climático y la gobernanza.
El Banco Mundial y las agencias de las Naciones Unidas asistirán como observadores. Esta medida busca evitar la interferencia de actores externos que buscan impulsar sus ambiciones geopolíticas más amplias. Fueron excluidos EEUU, RU, UE, Canadá, China y Japón.
«Es necesario garantizar que la interacción se lleve a cabo mediante un mecanismo sólido, transparente y estratégico que refleje nuestras prioridades, proteja nuestra soberanía y fortalezca nuestra voz colectiva a nivel global», explicó Manele.
La creciente guerra de superioridad entre EEUU y sus aliados, por un lado, y China, por el otro, por el control estratégico del Pacífico está en aumento. Las Islas Salomón y China acordaron en 2022 una disposición para que la nación del Pacífico recurra a las fuerzas policiales y militares chinas para mantener el orden social.
Esto provocó que EEUU, Australia y Nueva Zelanda lanzaran innumerables contramedidas de ayuda y seguridad. Pero Trump este año asestó un duro golpe a las relaciones de poder blando de EEUU con las islas del Pacífico. Sus nuevos y elevados aranceles comerciales a los países insulares del Pacífico en desarrollo (32 % a Fiyi, 22 % a Vanuatu y 10 % a Papúa Nueva Guinea) generaron reacciones poco favorables.
«Si el mercado estadounidense se vuelve más difícil debido a este arancel, simplemente redirigiremos nuestros productos a mercados donde haya respeto mutuo y no haya barreras artificiales», advirtió el primer ministro de Papúa Nueva Guinea.
La retirada de Washington del Acuerdo climático de París y de instituciones multilaterales, incluida la Organización Mundial de la Salud , y su congelamiento de la ayuda internacional han socavado algunas de las prioridades y necesidades más importantes de la región.
La disminución de la asistencia estadounidense y su relativo desinterés en las perspectivas del Pacífico, en particular en lo que respecta al cambio climático, podrían tener implicaciones a largo plazo en sus suposiciones sobre el apoyo de la región a sus planes para contrarrestar las ambiciones de China.
Los isleños del Pacífico desean un nuevo guion en el que Estados Unidos escuche y consulte, en una colaboración genuina, recíproca y consistente a largo plazo.




