Cuando el presidente estadounidense habla de los barcos de Moscú como razón de la primacía de EE.UU., no se refiere exactamente a buques militares, el comercio y la riqueza de las zonas marítimas son el poder.
El antecesor de Trump, Joe Biden también tuvo su momento para el asunto. Y es que no se trata solo del acceso a recursos y posicionamiento militar, sino también del transporte marítimo. Y en ese aspecto, los rusos llevan una gran ventaja. La “reducción del hielo marino debido al cambio climático significa que puntos de estrangulamiento como el estrecho de Bering, entre Alaska y Rusia, y el mar de Barents, al norte de Noruega, se están volviendo más navegables y de mayor importancia económica y militar”. Esta situación sugirió al Kremlin que Washington estaba buscando una confrontación para asegurar sus intereses en la región.
EEUU posee 1700 kilómetros de costa ártica, Rusia ocupa alrededor de 24 mil kilómetros, más de la mitad del litoral total. El control sobre Groenlandia aumentaría significativamente la huella estadounidense en el Ártico.
La OTAN siempre buscó aumentar su presencia en el Ártico, recién la adhesión de Finlandia y Suecia son una demostración de ello como un olvido injustificable de la administración Biden, omitir a Dinamarca de la Estrategia para el Ártico.
Rusia tiene dominio en más de la mitad de la costa ártica y posee más de 450 nuevas bases militares. La disuasión nuclear estratégica rusa, basada en submarinos, opera principalmente desde el Ártico y que desde la operación especial de rusa en Ucrania ha encontrado cooperación de China (no es una nación ártica, aunque pretende reivindicar la región como patrimonio mundial), en ejercicios militares conjuntos.
La estrategia de seguridad de EEUU pasa por acabar con la percepción y prevenir la realidad de la OTAN como una alianza en constante expansión, es probable que los rusos teman que las ambiciones árticas de Trump equivalgan a un intento de cercar el territorio desde el norte.
Trump también se centra en el valor económico de Groenlandia, dados los supuestos vastos recursos minerales naturales de la región. Alrededor del 80 % del gas y el 20 % del petróleo de Rusia se extraen actualmente de sus territorios árticos. Se cree que Groenlandia alberga recursos consideradas esenciales para la electrónica, la energía verde y las tecnologías militares.
Pero es en alta mar donde Trump ve considerables beneficios en Groenlandia, y en este aspecto Rusia lleva una gran ventaja. El calentamiento global hace que el Ártico sea cada vez más navegable en verano, Rusia desarrolla su ruta del mar del norte y reduce la distancia hasta la mitad de tiempo de navegación, en comparación con la ruta a través del Canal de Suez.
Rusia ejerce un control total sobre la Zona Económica Exclusiva por la que pasa. El control estadounidense de Groenlandia cambiaría radicalmente el equilibrio de poder y control sobre la ruta, con EEUU anclando ambos puntos de estrangulamiento, en el mar de Bering y en el Atlántico.
La obtención de Groenlandia convertiría a EEUU en el punto de entrada y salida de la ruta, lo que reduciría la fuerza del reclamo canadiense de control exclusivo.
El debate sobre Groenlandia continua, Trump presiona a los daneses para un acuerdo amistoso. Los groenlandeses tienen derecho a la autodeterminación en virtud de la una ley de autogobierno de 2009.





