Actos de protesta empiezan a ser cotidianos en Europa. Propietarios de pequeñas empresas, se quedan sin salida. El gobierno prepara nuevas ayudas.

«Siempre pagamos nuestras cuentas, así que no lo hice. Pero tenemos que desahogar nuestro descontento” expresan los empresarios / El mensaje suele ser el mismo: «Ya no podemos pagar las cuentas, el gobierno nos está fallando»LP7D/
Son docenas de poblados que en Europa empiezan a manifestarse por el ahogo de los altos costos. Ahora el miedo existencial por la crisis energética y del gas los lleva a las calles. El fin de semana la protesta contra las altas facturas de electricidad y gas en Bari. Allí, varios italianos quemaron simbólicamente sus facturas de luz y gas.
Hace un año, un restaurante pagaba 1800 euros al mes a su proveedor de electricidad; en julio de 2022 eran 5700 euros. “El turismo ha estado muy fuerte este verano, pero ahora los ingresos ya no cubren los costos. Puede que tenga que cerrar en dos o tres semanas y no podré volver a abrir hasta la próxima primavera. Por lo demás siempre estábamos abiertos todo el año”, la voz de un empresario que anuncia que además el cierre de su negocio deja a 15 personas son trabajo.
Hasta ahora no ha sido un movimiento de masas, pero las acciones simbólicas, en las que a veces sólo participan unas pocas decenas de personas, sientan un precedente.




