Europa sin opciones; para EEUU la guerra es rentable incluso si se está perdiendo; el fin de la guerra será el fin del negocio / EEUU no se va a hundir con los europeos; los ha subyugado con aranceles, venta de energía, acuerdos OTAN para seguridad y rearme / Un acuerdo Trump-Putin pudiera hacer que los activos rusos confiscados en Europa terminen invertidos en EEUU. 
Lo interesante ahora son los desarrollos económicos como resultado de esta guerra; las posiciones rusa y ucraniana tienen ahora sentido y se puede comprender el intento de EEUU después de perder esta guerra, les gustaría retirarse un poco, recuperar parte de su dinero invertido y dejar todo a los europeos antes de que estos se desmoronen totalmente.
Todo tiene cierto sentido excepto la posición europea; un afán desmedido y mediático por disfrazar la pérdida de la guerra en Ucrania. Europa pasa de un siglo de guerras y destrucción a una postura histórica de transformación y reconstrucción arquitectónica y económica soportada en el turismo y su amplia influencia económica que la llevaría desde la UE a finales del siglo XX a ser una potencia dominante… Todo terminó, sus líderes equivocaron el camino. Europa enfrenta un camino de humillación para largas décadas, un letargo sin imaginación y sin unidad; la OTAN y la UE pierden su sentido.
La insistencia de ganar pese a que Ucrania ha cedido, de facto, territorio conquistado por Rusia desde 2022; quienes insisten en que algo así como una victoria total ucraniana es alcanzable se asemejan sospechosamente a quienes pensaban que la ocupación de Afganistán era indefinidamente sostenible, y pueden ser ignorados con seguridad por el bien del ejercicio.
Banco Mundial, la Comisión Europea, las Naciones Unidas y el gobierno ucraniano, concluyen un informe que refiere que el costo de la reconstrucción posguerra ascenderá a 524 mil millones de dólares y Occidente va a aportar la mayor parte del capital, eso sí, a cambio de cualquier beneficio que se pueda obtener, y esto se presentará como si Occidente ganara la paz. Ucrania sufrirá el mismo efecto de la crisis de deuda soberana que vivió Grecia desde 2006, la escasez de capital condujo a grandes aportes en infraestructura de alto costo por parte de Francia y Alemania, los dueños hoy.
Pero, además, vendrá un resentimiento de los ucranianos. No está claro que, después de la guerra, el sentimiento de «Ucrania para los ucranianos» tenga menos atractivo.
La política ucraniana tras la firma de un acuerdo, establecerá una posición pragmática y moderada de Zelensky frente a la derecha nacionalista ucraniana, no es difícil imaginar un ataque político masivo contra él por concluir la guerra, una narrativa de «puñalada por la espalda». Esto se agravará si parece que ha vendido los recursos del país a intereses europeos y estadounidenses. Al mismo tiempo, los resentimientos políticos comunes se han reprimido en gran medida durante la guerra, de ahí las protestas por su actuación contra los organismos nacionales anticorrupción. Otros resentimientos políticos surgen desde la iglesia ortodoxa que acusa al mandatario de adulador de Occidente y anti-ucraniano al no colmar las ilusas interpretaciones de héroe, estadista y diplomático que quisieron hacer de él.
Una guerra que puede no cerrarse, quedará suspendida indefinidamente con perspectivas nada favorables. La reactivación social en todos los frentes de la sociedad, la economía, la cultura y la educación, la ciencia y la investigación, todos con fines de acercamiento a la UE que se hará cada vez más distante. Una integración improbable de aquellos militares y paramilitares que fueron a la guerra y se sentirán vendidos y traicionados. Un escenario sombrío moderado por la paz de Occidente, a su vez seguirá eso si alimentada por la codicia y la agresión.





