La salida de EEUU de Irán dejará una profunda desestabilización económica entre sus aliados. EEUU cumplió su propósito o su compromiso con Israel, pero los efectos de esta intervención están por verse, podrán durar años. El presidente Donal Trump avanza pese a lo que algunos consideran una derrota en medio oriente, una nueva intervención esta vez en occidente, Cuba. La isla podrá salvar y ocultar las perdidas en Ucrania e Irán.
El Partido Comunista de Cuba que estableció un régimen de violaciones y mando parece estar viviendo sus últimos alientos. La crisis económica del gobierno comunista que nunca le abandonó parece estar en su crucial momento, seis décadas de sometimiento, perdida de libertades, hambre y muerte. La invasión ideológica que mato los sueños y las ilusiones de generaciones que creyeron el ideal de un enviciado sistema que sólo hizo que su cúpula dirigente de hicieran millonarios mientras se destruyeron las condiciones de vida digna de millones de isleños.
Desde 1960, Cuba fue asaltada por la bestialidad del comunismo que ya evidenciaba desastres en Rusia y China, la ausencia de clases sociales, sin propiedad privada ni medios de producción particulares, subsidios en un intentó ser una alternativa a las “desigualdades” del capitalismo. Nada diferente al autoritarismo y la ineficiencia económica arrasó la preciada isla.
La transformación de la URSS, obligó a la isla a prescindir de muchos recursos que provenían de Moscú. Desde 1990 Cuba se hunde y la segunda administración Trump es su debacle, pero también pudiera ser su salvación.
La verdad, refundida en el régimen de los hermanos Castro y el interés de EEUU es evidente en medio de una gran presión financiera que toca su final. Un gobierno inestable y sin condiciones ha usado una narrativa de bloqueo que nunca se dio, la isla siempre ha mantenido un comercio mundial con las condiciones en su precaria capacidad productiva.
Trump desde el pasado 29 de enero, gana poder de negociación en las conversaciones con La Habana, impone aranceles a cualquier país que transporte o exporte combustible a Cuba, junto con una nueva iniciativa del Departamento de Justicia de EEUU y el respaldo de altos funcionarios cubanos; La Casa Blanca pretende decapitar la cúpula dirigente, trabajar con subordinados más pragmáticos e incorporar a su más antiguo adversario. El gobierno cubano no parece tener alternativa a las exigencias de Trump, el inició negociado de la apertura del país a una democracia multipartidista a futuro.
“Mientras logramos una transformación histórica en Venezuela, también esperamos con interés el gran cambio que pronto llegará a Cuba”, explica Trump. Su principal diplomático en Cuba, Mike Hammer, insinúa que podría haber un equivalente cubano a Delcy Rodríguez. Es obvio que no será igual.
Fidel Castro, Raúl Castro y ahora Miguel Díaz-Canel han utilizado el embargo estadounidense y las subsiguientes tácticas de presión como una excusa conveniente para justificar su fracaso comunista y sus propias políticas económicas, así como un permanente saqueo de riquezas. Los únicos perjudicados por el enfrentamiento entre los gobiernos de EEUU y Cuba durante las últimas seis décadas son los propios cubanos, cuyas vidas son una lucha constante por las necesidades básicas y que, en la práctica, pagan las consecuencias de la incompetencia de sus gobernantes.
Pero pese a su decadencia, el Partido Comunista Cubano es más unido que el régimen de Chávez y Maduro, eso hace más difícil el debilitamiento del gobierno de la isla. Si bien Maduro se veía a sí mismo como el autócrata decisivo de Venezuela, lo cierto es que su posición dependía de negociaciones criminales con facciones militares y políticas incluida su vicepresidenta Delcy Rodríguez, su ministro del Interior, Diosdado Cabello, y su ministro de Defensa, Vladimir Padrino López. Maduro logró su sostenimiento en gran medida permitiendo que estas figuras delictivas administraran sus propios feudos y obtuvieran dinero a través de actividades ilegales entre ellas redes de narcotráfico con grupos terroristas de Colombia. EEUU detuvo al criminal Nicolás Maduro, impulso una transición y logró el acceso de Chevron a los campos petroleros venezolanos.
No hay dudas de que el régimen cubano es pésimo gobernando, pero hasta ahora ha logrado sofocar los movimientos de descontento. No existe una oposición democrática organizada en la isla, y quienes se atreven a protestar en las calles son rápidamente arrestados, encarcelados y condenados por años. Cualquier disidencia dentro del Partido Comunista de Cuba o en las filas del ejército cubano se castiga severamente, lo que disuade a los funcionarios de la burocracia de participar en actividades similares.
Cuba a diferencia de Venezuela, se encuentra a tan solo 145 kilómetros de Florida, y si el régimen se ve acorralado, hará todo lo posible por complicar los planes de EEUU. Una de las principales herramientas que La Habana ha utilizado es la migración irregular hacia EEUU. Algunos podrían considerar este plan imprudente o poco probable, pero el régimen ya lo ha hecho en otras ocasiones.
Trump y su gobierno mantienen conversaciones discretas con Cuba. Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, lidera las gestiones por parte cubana. El éxito de estas negociaciones dependerá, en parte, de la disposición de Trump a ser realista con sus exigencias. Pero, si uno de sus objetivos resulta ser que el gobierno cubano no haga lo que él le ordene, Trump se está preparando para una nueva decepción.




