Tras cuatro años de la intervención de EEUU y Reino Unido (J. Biden – B. Johnson) en los acuerdos de paz alcanzados por Ucrania y Rusia en Estambul se provocó una invasión militar de Rusia a Ucrania, una “Operación Especial” que pronto Europa convirtió en su guerra, sosteniendo hasta hoy un brutal escenario de perdida de territorios y más de 36 millones de habitantes hechos víctimas.

Las cifras informadas en estos 48 meses de enfrentamientos militares y diplomáticos son apenas suposiciones mediáticas. Cada bando reporta desde su interés y con ello la dificultad en credibilidad y exactitud. Las víctimas de todo tipo trascienden las fronteras de las dos naciones enfrentadas: muertes, mutilaciones, desplazamientos y otras colaterales en toda Europa.
La incapacidad diplomática y la manipulación mediática de Occidente conllevaron la demonización de Rusia que ahora impide abordar un acuerdo de paz en donde las preocupaciones de seguridad deben ser atendidas para todos. Negar esta condición es simplemente perpetuar un conflicto que pone de manifiesto la incapacidad hegemónica de Occidente.
Un discurso en el Consejo de Seguridad de la ONU del profesor noruego Glen Dissen muestra la versión de la guerra sistemáticamente desestimada por Occidente. La negación ferviente pone de inmediato en entredicho la versión de los medios que consume una gran mayoría de pobladores convencidos por la propaganda de actores buenos y malos.
Dissen parte de la literatura más perspicaz sobre propaganda política y cita a Walter Lippmann, “Donde todos piensan igual, nadie piensa mucho”, enfatiza sobre la información ideal y no distorsionada por opiniones propias; depurar la información contaminada antes de concluir. Se remiten los grandes medios de Occidente simplemente a presentar los conflictos como una lucha entre el bien y el mal para alimentar el apoyo público a la guerra. El riesgo evidente es que, una vez se convenza a ese público, la paz será menos viable porque el compromiso se apacigua y se acrecienta la guerra, ya que el bien debe derrotar al mal.
“Esto es profundamente desigual porque el punto de partida en la seguridad internacional es el reconocimiento de la competencia por la seguridad, los esfuerzos de un país por mejorar su seguridad pueden disminuir la de otros, el paso hacia una paz consiste en ponernos en el lugar del oponente y reconocer que estas preocupaciones de seguridad son mutuas, sin embargo una lucha entre el bien y el mal para intentar comprender al oponente se convierte en un acto de traición, por lo tanto debería alarmarnos que lideres políticos y medios ya ni siquiera discutan las preocupaciones de seguridad de los adversarios, quienes intentan ver el mundo desde el otro lado son simplemente catalogados putinistas (sic), amantes de los pandas o apologistas de los ayatolas” dijo Dissen.
Bajo esa lupa, los periodistas terminan siendo guerreros de la información, desechan la objetividad porque están convencidos de librar batallas desde su versión obstruida; saben que informar sobre las pérdidas de Ucrania, disminuiría el apoyo público, de la misma manera que expondrían el fracaso de las sanciones. Ellos como los propietarios de medios deben garantizar el mantenimiento del conflicto y con ello la eliminación de un acuerdo de paz.
“Rusia debe desempeñar un doble papel: por un lado, debe ser atrasada y débil, pero a la vez poderosa y peligrosa para Occidente. Dicen que Rusia no tiene éxito en Ucrania, pero que también podría invadir a Europa si no se le detiene. Pretenden transmitir al público que el adversario es peligroso, pero tranquilizarlo haciéndole creer que puede ser derrotado fácilmente si simplemente mantenemos la guerra y aportamos”, comentó Dissen.
La narrativa de una “invasión estimulada” es defendida por analistas en la prensa de Occidente, otros, la definen como expansionista y a su vez responsable de las amenazas de superioridad. No se establecen debates de pensamientos opuestos porque cualquier intento de cuestionar suele ser sancionado o desacreditado. La expansión de la OTAN que atrajo a Ucrania hasta una línea roja con Rusia tampoco es aceptada como una provocación porque entonces legitimarían la invasión.
Occidente fabricó la narrativa del oponente como la reencarnación de Hitler; se insiste que la guerra es paz y la diplomacia es apaciguamiento, mientras insertan un lenguaje belicista y provocador: “Las armas son el camino hacia la paz”, dijo el exlíder de la OTAN Jens Stoltenberg.
“En 2014 Europa avaló con silencio el golpe de destitución al presidente de Ucrania; contra el deseo de los ucranianos, violaron la constitución del país. Los enfrentamientos fueron presentados por medios en Occidente, entre ellos CNN, como una masacre de civiles, como una operación rusa destinada a oponerse a la democratización de Ucrania. Entonces EEUU manejó a Ucrania como un feudo, purgó medios, el idioma y la iglesia; desde entonces se asesinaron miles de civiles en el Donbás”, recordó Dissen.
La violación de todos los acuerdos y la intervención de ONG nacionalistas financiadas, establecieron líneas rojas que evitaron entre otras a Zelensky establecer un plan de paz. ¿Rusia fue convencida de atacar o ser atacada?, pasaron muchos años con actos de provocación entre amenazas y ataques deliberados en sus fronteras.
Para vender una historia de conquista, los medios de Occidente vendieron una invasión a gran escala utilizando todo el poderío militar para tomar a Ucrania en lugar de obligarla a reconquistar su realidad. Los medios de Occidente nunca informaron sobre bajos niveles de defensa que eran incompatibles con una conquista. Los medios de Occidente nunca informaron que en Estambul 2022, Zelensky aceptó no unirse a la OTAN para evitar una guerra y agregó entonces: “Hay quienes en Occidente no tienen inconveniente en una guerra larga porque eso significaría agotar a Rusia, incluso si ello implica la desaparición de Ucrania y cueste vidas ucranianas”. Los medios de Occidente tampoco informaron sobre el saboteo y las palabras del ministro turco: “Tuve la impresión de que socios de la OTAN quieren que la guerra continúe, que Rusia se debilite; no les preocupa demasiado la situación en Ucrania”. Los medios tampoco informaron que Joe Biden y Boris Johnson conminaron a Zelensky.
Los medios de Occidente en vez de informar con veracidad e incentivar y debatir sobre la arquitectura de seguridad europea y evitar que Ucrania se dividiera en un campo de batalla, montaron narrativas bélicas de «Rusia malo», así, contribuyen a distanciar cualquier acuerdo de paz.




