Pese a los ataques y la creciente tención sobre el terreno, las conversaciones entre EEUU e Irán no han dejado de darse, pero siguen sin luz verde. La presión de Israel ha sido determinante, el mundo en ascuas mientras voces estadounidenses sugieren al presidente Donald Trump salir de Irán; alguna extraña circunstancia mantiene presión desde Israel.
El mundo hace una lectura clara, Trump afianza una bipolaridad como característica; decir una cosa y tomar una decisión antagónica. Es inexplicable desde el primer ataque que costó la vida al líder supremo en Teherán, justo cuando asistía a firmar un documento acordado entre EEUU e Irán. ¿Qué sucedió?, ¿Cuál fue la contraorden?
Hace unas horas, en su red social Truth Social, el presidente, que había anunciado un ultimátum para hoy, escribió: «HE ORDENADO AL DEPARTAMENTO DE GUERRA QUE POSPONGA TODOS Y CADA UNO DE LOS ATAQUES MILITARES CONTRA LAS CENTRALES ELÉCTRICAS Y LA INFRAESTRUCTURA ENERGÉTICA IRANÍES DURANTE UN PERIODO DE CINCO DÍAS».
Pero minutos después de la publicación de Trump, la fuerza aérea israelí inició una «ola de ataques dirigidos contra infraestructuras en todo Teherán. ¿Quién está dando las órdenes? Israel mantiene bajo su mando a EEUU.
Trump antes, amenazó con «arrasar» las centrales eléctricas de Irán a menos que el estrecho de Ormuz se abriera por completo. Irán prometió tomar represalias atacando “infraestructura crítica, infraestructura energética e instalaciones petroleras en toda la región, tecnologías de la información y la comunicación (TIC) del régimen sionista”, y que “todas las empresas similares de la región con accionistas estadounidenses serán completamente destruidas”.
Más allá del momento, la guerra en Irán es la acometida final de una enfermedad de años que se hizo crónica en la economía mundial. Irán es visto por analistas para LP7D como la Ucrania de Oriente Medio, el “comodín” de una intensa guerra de poder que desde el fin de la Guerra Fría ha violado todos los acuerdos. Ahora Irán es usada por Israel para decretar sobre EEUU y en atención directa a una situación de expansión y exterminio que ya cobró el gobierno de Siria en la región. El sionismo israelí tiene un interés mesiánico que el premier israelí Benjamín Netanyahu ha soportado en las sagradas escrituras, pero es evidente que su interés no difiere del dominio sobre todos los pequeños pero millonarios califatos del otro lado del golfo de Ormuz.
La confianza está por el suelo; pese a la oferta de Washington a Teherán, que ya habían concertado sobre temas de enriquecimiento de uranio y reducción de capacidad nuclear, el gobierno de los ayatolás dejó de creer y su disposición frente a los ataques ahora es otra, destrucción y sacrificio.
Existe una situación que en EEUU y el mismo presidente Trump se niega a realizar y es convertir Irán en un nuevo Vietnam o Afganistán. Todos creemos que Trump tiene toda la capacidad de decisión; quiere una cosa, pero hace otra y genera entonces dudas sobre si, como piensan algunos analistas, el gobierno de EEUU está secuestrado por Israel.




