¿Qué esperar de la cumbre por la Amazonía?

Hoy, en Leticia, se reunirán los presidentes de Colombia, Perú y Ecuador para consolidar esfuerzos para proteger esta región afectada por la deforestación

Salud - 6 de Septiembre de 2019 a las 00:45

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Con el propósito de consolidar esfuerzos conjuntos para proteger la Amazonía ante hechos como la deforestación y la sucesión de incendios que se han producido en las últimas semanas en vastas zonas de Brasil y Bolivia, se llevará a cabo hoy en Leticia una cumbre presidencial.

En el encuentro participarán los presidentes de Colombia, Perú y Ecuador. A esta cita no asistirá el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien tendrá una participación por videoconferencia.

El canciller Carlos Holmes Trujillo señaló que en el evento se hará una “gran convocatoria global para avanzar en las actividades propias de actividad regional para la conservación, desarrollo tecnológico para la conservación, coordinación de acciones para la conservación y preservación de la Amazonía". Así mismo, informó que de la reunión saldrá el Pacto de Leticia por la Amazonía, que contendrá "acciones concretas" y un itinerario de actividades para los países amazónicos, de la región y de la comunidad internacional, para proteger la mayor selva tropical del mundo, esencial para el equilibrio climático.

EL NUEVO SIGLO conversó con expertos sobre el medio ambiente quienes entregaron sus visiones sobre los alcances del evento, que fue convocado por el presidente Iván Duque.

Hecho histórico

El director de Corpoamazonía, Luis Alexander Mejía, ve la cumbre como un “hecho histórico, sin precedentes que tenemos que aprovechar”.

Destacó tres aspectos de su importancia. En primer lugar, que la Amazonía está “en la agenda de los países como un hecho prioritario y eso hay que valorarlo. Está en el nivel de los jefes de estado que conforman la cuenca amazónica y eso es importante e histórico”. En segundo lugar, afirmó que “hay que repotenciar el Tratado de Cooperación Amazónico. En ese sentido, pienso que la motivación de la reunión es precisamente colocar en el escenario internacional la consciencia sobre la protección del Amazonas. No solo es una responsabilidad de los países que la conforman sino que el mundo recibe sus beneficios”. En tercer lugar, destacó que “se realiza en un espacio geográfico en donde generalmente no ocurren temas de esta trascendencia”, como Leticia.

Señaló, además, que es importante que “las conclusiones del pacto o acuerdo que se firme tras la reunión tengan un seguimiento y logren los efectos”. En ese sentido, consideró necesario “un plan de seguimiento para que los compromisos se cumplan en el corto, mediano y largo plazo”.

De acuerdo con Mejía, “vale la pena reunirse, vale la pena concretar pactos y vale la pena colocar el Amazonas como responsabilidad de todos”.

Pocos avances

Una visión distinta sobre la reunión tiene el exministro de Ambiente Manuel Rodríguez Becerra, quien no espera muchos avances tras su realización.

“No creo que de la cumbre vaya a salir mucho porque los gobiernos de los países amazónicos de los últimos años han estado operando con políticas profundamente extractivistas. Esto quiere decir construir carreteras, hidroeléctricas, abrir zonas para cultivos, que se siga deforestando para hacer ganadería cuando no se necesita un ápice más de tierra para esta actividad. Además, siguen propiciando la explotación minera y petrolera. Entonces cuando usted tiene ese tipo de políticas lo que puede esperar es que en los próximos años la Amazonía se siga destruyendo”, dijo.

Según Rodríguez, los gobiernos ven la Amazonía como un espacio para generar crecimiento “con actividades convencionales como estas y no la ven como un gran área para proteger al máximo los servicios ecosistémicos que presta al mundo y a la región. Entonces creo que está garantizada la destrucción de la región amazónica en los próximos años”.

El exministro se refirió al Tratado de Cooperación Amazónica firmado por los países a finales de los setenta. “El tratado de Cooperación Amazónica tiene muchos años y su propósito, desde el principio, es darle una protección especial a la Amazonía y por consiguiente había que hacer un desarrollo diferente y proteger los bosques. Ese tratado no ha funcionado porque ese va a contrapelo de la voluntad de los gobiernos que es utilizar la región amazónica para extraer recursos de la forma más primitiva, extraer madera, energía eléctrica a través de las hidroeléctricas, hacer minería. Cuando usted hace grandes establecimientos de minería y de petróleo o construye carreteras en una selva como esa lo que puede tener garantizado es la destrucción de los bosques”, expresó.

“La cosa no es sencilla, no es simple. Obviamente los presidentes frente una discusión como esta hacen lo primero que se les ocurre: una gran reunión de este tipo, una política simbólica que no va a ser real mientras no haya medidas claras. Tratan de calmar a la gente con este tipo de reuniones, pero claramente todas las reuniones que se han hecho por la región amazónica han fracasado”, puntualizó.

Menos retórica del pasado

La exdirectora del Instituto Humboldt Brigitte Baptiste afirmó que se esperaría que en la cumbre se “ratifiquen acuerdos de manejo compartido de la cuenca, pero más en particular de las tasas de deforestación y de destrucción de ecosistemas por actividades ilegales, como el narcotráfico y oro”.

Así mismo, que se toquen temas como el aprovechamiento sostenible y la protección de las comunidades. “Que se ratifique la voluntad de construir alternativas de aprovechamiento sostenible de la selva, que es curioso que no haya estado más en la discusión. Por ejemplo, Brasil tiene mucho que ofrecer y compartir, así mismo temas de protección de los pueblos indígenas. Afortunadamente, Colombia ha sido muy estricta en eso y puede participar de una forma legítima en la discusión”, sostuvo Baptiste, quien señaló que “en todo caso uno esperaría menos retórica del pasado y más acciones concretas aunque eventualmente no sean tan ambiciosas”.

Incendios

El 60% de la selva amazónica está en Brasil. El resto se extiende por Colombia, Bolivia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, así como la Guayana Francesa, un departamento de ultramar de Francia.

La organización ecologista Greenpeace manifestó su preocupación ante la publicación de las cifras oficiales de los incendios en la Amazonía, provocados por terratenientes en virtud de avanzar con más deforestación para ganadería y soja.

El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) estima que en agosto se quemaron 2,5 millones de hectáreas en la Amazonía.

“En solo un mes se destruyó una superficie equivalente a 21 veces la ciudad de Bogotá, o el área de los departamentos de Boyacá y Quindío. La situación continúa siendo alarmante y es tarea del gobierno de Brasil poner todos los esfuerzos a disposición de la Amazonía, sus comunidades y las especies que lo habitan”, dijo Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace Andino.