Ciudad inteligente: el desafío de Bucaramanga

Para que la ciudad sea parte de este modelo, debe fortalecer aspectos de cultura, conectividad, movilidad, desarrollo sostenible, seguridad y gobernanza.

zona oriente - 10 de Junio de 2019 a las 00:18

Ciudad inteligente: el desafío de Bucaramanga vanguardialiberal.com

Según las Naciones Unidas, ONU, para 2050 las ciudades concentrarán el 68% de la población mundial. En Colombia se proyecta que para dicho año existan 13 grandes ciudades, otras 47 ciudades con población por encima de los 100 mil habitantes y se calcula que la población urbana del paíus aumentará en 14,5 millones.

Es por esto que cada día se piensa más en proyectos innovadores para lograr la calidad de vida que conlleven a habitar en ciudades inteligente, y evitar problemas sociales y económicos.

La creación de este modelo despierta cada vez mayor interés tanto en los gobiernos como en los ciudadanos, sobre todo al pensar en el futuro de las ciudades y de la movilidad urbana, que cada día afectan la forma como las personas conviven. Este concepto se ha convertido en un parámetro de progreso económico y de aumento de la calidad de vida, por lo cual Bucaramanga enfrenta un gran desafío, en el que debe cerrar muchas brechas para adaptarse y lograr la categoría de ciudad inteligente.

Cultura, conectividad, movilidad, desarrollo sostenible, seguridad y gobernanza, son aspectos que deben fortalecerse en la ciudad y encaminarnos en dicho modelo, según explica Luis Eduardo Becerra Ardila, director de la Escuela de Estudios industriales y empresariales de la Universidad Industrial de Santander.

Aspectos por mejorar

Si bien Bucaramanga tiene condiciones favorables para ser una ciudad inteligente, le faltan algunos aspectos y ser una urbe con la adaptación de este modelo.

“Debemos entender que para ser una ciudad inteligente se tiene que ceder ante los temas particulares frente a un interés general. Todos deben aportar. Nuestro modelo culturales es que somos latinos, aventajados, pero en este modelo no opera esto sino la solidaridad, el compartir y apoyarnos, ahí está la cultura que no nos permite avanzar”, señala Becerra Ardila.

Otro aspecto clave, dice el experto, para lograr el estándar es la conectividad de los servicios que ofrece el mercado, la relación que existe entre la población y el Estado, las empresas y la comunidad.

“Es importante reconocer que se ha avanzado en la simplificación de trámites, pero se debe seguir trabajando en ello”, asevera.

La movilidad se ha convertido un reto grande para que la cuidad llegue a estar dentro de este modelo; como afirma Becerra Ardila, es necesario mejorar esos esquemas: “Hoy en día son más importantes los carros que las personas, cuando debe ser al contrario. El uso de las bicicletas es fundamental para ser una ciudad inteligente, se están haciendo avances en la ciudad, pero todos debemos hacer parte de este modelo, si lo logramos, podemos mejorar ese estándar”.

Un factor adicional es la seguridad. Becerra Ardila asegura que esto no es solo la responsabilidad de un gobierno, sino de la sociedad, de contribuir con la información sobre lo que sucede en el entorno en materia de seguridad: “si esto se logra, se puede tener un mejor desarrollo social y la ciudad será más avanzada”.

Finalmente, otro elemento que nos llevaría a ser una ciudad sostenible es la participación ciudadana en las actividades del gobierno. Esto tiene que ver con las decisiones que se toman a partir de los beneficios e intereses de la sociedad; explica el experto que cuando esto se logra, se combatirá la corrupción.

Por su parte, José Luis Gómez, Director de Innovación de Claro, señala que el desarrollo urbano sostenible es otro aspecto que logra transformar a Bucaramanga en una ciudad inteligente.

Este enfoque ambiental contribuye al manejo adecuado de residuos, preservar el medio ambiente, por medio de ahorros de energía en alumbrado público, monitoreo de automóviles y soluciones de transporte, disminuyendo así la polución, sostiene Gómez. Así mismo, permitirá la prevención y detección de desastres naturales, disminuyendo el riesgo de afectación de los ciudadanos.

“Se debe garantizar una gestión eficaz y adecuada de los residuos, y uno de los caminos que podría contribuir a lograrlo es transformar nuestra ciudad en una ciudad inteligente”, puntualiza Gómez.

Conectados entre sí

Para que seamos una ciudad inteligente, debemos ser una ciudad conectada, donde los ciudadanos, la tecnología y los procesos puedan estar enlazados.

Eduardo Almeida, presidente de Unisys para América Latina, explica que en las ciudades inteligentes, cámaras, micrófonos y otros sensores están constantemente recogiendo datos abundantes y completos sobre los estados físicos, fisiológicos, mentales, económicos, culturales, de localización, de comunicación y sociales.

Sin embargo, ese avance es el que ha generado preocupación, principalmente por las implicaciones de privacidad de la información recogida y de su uso.

Un estudio reciente de Unisys Corporation muestra que los ciudadanos de todo el mundo no apoyan plenamente la idea de que los organismos policiales puedan utilizar dispositivos para determinar su ubicación.

“Las personas quieren la garantía de que sus datos serán recogidos de forma ética y transparente, utilizados para un propósito específico y protegidos contra uso accidental o no autorizado”, afirmó Almeida.

Para Almeida, las prácticas sólidas de seguridad cibernética son fundamentales para garantizar la confidencialidad, la integridad y la disponibilidad de servicios e información de las ciudades inteligentes.

No obstante, Almeida aclara que los riesgos y las consecuencias de posibles eventos de ciberseguridad en una ciudad son diferentes de los observados en las empresas. “Por lo tanto, las estrategias deben estar alineadas a las necesidades de cada lugar”, puntualizó.

Ciudades inteligentes, pero seguras

Con base en en la guía de ciudades seguras del EastWest Institute, Eduardo Almeida, presidente de Unisys para América Latina, menciona los pasos para garantizar la privacidad y protección de los datos en las ciudades inteligentes:

1.

Definir el reglamento de privacidad y protección de los datos. Es importante desarrollar un conjunto de normas y obligaciones, incluyendo los enfoques de privacidad en la creación de plataformas digitales. El reglamento también debe incluir mecanismos de acceso a los datos para la aplicación de la ley.

2.

Mejorar la transparencia y nombrar un director de privacidad. Informes públicos sobre el estado de la privacidad y protección de la información en la ciudad, garantizan la transparencia y el control público. En los grandes centros urbanos, un director de seguridad asume un papel de vigilante, validando la conformidad de las prácticas con la ley.

3.

Exigir acuerdos de gobernanza de datos con terceros. Para datos críticos que son procesados por terceros (otras agencias de gobierno o privadas), un acuerdo de gobernanza debe especificar qué información se cubre, quién la posee y en qué condiciones se puede utilizar.

4.

Seguridad cibernética. La seguridad cibernética no se detiene en los límites de la ciudad. Es necesario compartir información sobre amenazas y soluciones con otros municipios, entidades regionales y comunidades especializadas para aumentar la resiliencia y mejorar la capacidad general de seguridad.